lunes 26 de diciembre de 2011

El beso bulímico

Esta es la historia de una pareja con un severo trastorno de alimentación: a pesar de haberlo intentado todo, no podían besarse. Padecían una severa bulimia emocional. Cada vez que intentaban darse un beso, ambas partes corrían a esconderse y vomitaban por los ojos hasta quedar en sequía. Bulimia emocional con incontinencia ocular. No podían besarse: nada de comer cosas que se pueden sentir.

Por supuesto, eran adictxs a la creciente nada que iban alimentando cada vez que ejercían su bulimia. (Y su correspondiente amiga la anorexia, esa que no te permite llevarle la contraria porque cuanto más, más, aunque sea más nada).

Porque cuanto más intentaban besarse, más angustia sentían, más vomitaban y más anoréxicxs quedaban. Y como volvían a tener hambre, volvían a intentar comerse la boca, y el número era cada vez más alto y más rojo.

Les gustaba, eran muy importantes unx para otrx. Padecían anorexia a base de importancia, con la excusa de lo inevitable que es ser.  Les encantaba intentar besarse una vez y otra vez, fallar y vomitar después. Y si lo hubieran conseguido, hubieran vomitado mientras tanto. Para ellxs, besarse consistía más bien en lo expulsado después.


En la foto: un puerto bulímico

Y el bulímico que ejercía por la boca