Hay quien goza leyendo en íntimas situaciones. Desde el anonimato icónico de una novela, hasta el bombardeo fotográfico de las revistas.
A cierta mujer le gustaba leer el magazine del domingo tomando el sol en la terraza de su casa, y como era la terraza de su casa, lo hacía desnuda. Por otro lado, queda muy masculina la imagen de aquel hombre de mediana edad haciendo aguas mayores, o intentándolo durante largo rato, con la misma revista entre las manos. (Por aquello de no mirar al infinito, y entretenerse mientras no se puede hacer otra cosa que esperarse a sí mismo... qué extraña circunstancia, la verdad).
Y parece mentira, la de cosas que podemos leer y mirar en situaciones comprometidas. Así que por un momento, pondremos el mundo al revés y será la mujer del retrato la que mire por la ventana de la revista a la chica desnuda al sol y al hombre en el trono de la escatología.
Primero a ella, a miss ausencia de bikini. Al darse cuenta de que la modelo del anuncio comenzaba a reírse, quiso cerrar la revista, pero la "fotografía" sacó el brazo por el borde del papel, impidiendo el cierre. Salió de la página, miró y remiró a la lectora y leyó el eslógan del correspondiente anuncio de bikinis protagonizado por aquella chica tumbada en una soleada terraza, A veces prefieres ciertas marcas (haciendo alusión a las "marcas" que deja el bikini después de tomar el sol, y a la propia "marca" de la prenda, Bull&Bear). La ahora nueva voyeur miró a la nueva modelo desbikinizada, releyó el titular y pasó de página.
En ella había un anuncio de papel higiénico, donde un hombre miraba con cara de susto. El eslógan era En ciertas ocasiones, prefieres suavidad. Frescottex. A la nueva lectora le hizo mucha gracia la foto, por su cara de susto el hombre parecía haber visto un fantasma salir de su revista.
Ahora que a la que escribe se le ha pasado la tontería del mundo al revés, volvamos a la normalidad.
La chica que leía desnuda en la soleada terraza de su casa pasó a aquella página de la revista al mismo tiempo que un hombre sentado en el váter. Y ambos se encontraron en el brillo de los ojos de la protagonista de un anuncio de cámaras de fotos.

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