domingo 29 de enero de 2012

Depredador


sábado 28 de enero de 2012

Minino

Mínimo minino

jueves 26 de enero de 2012

València, què et passa?


València, 2012


De vegades, es produeixen revolucions invisibles,
batalles sordes i quotidianes que no arriben als
mitjans de comunicació, que són condemnades
irremissiblement al silenci. Hi ha conflictes
llunyans a prop de casa nostra, que mai no estan
d’actualitat, que no mereixen ni una trista nota al
peu en els diaris. Però existeixen també persones
anònimes que es deixen la pell, que renuncien als
discursos teòrics i prenen la determinació,
conscient i sincera, de canviar el món que els
envolta, ara i ací, posant les mans en farina,
aferrant-se a l’esperança amb totes les seues forces.
Són els protagonistes d’una rebel·lió discreta, que
caminen de puntetes, però dibuixen una profunda
petjada en la terra. Estem parlant d’individus
convencionals que no tenen por d’agafar les regnes,
que cada volta que reben una punyada saben
sobreposar-se i continuen avançant, amb la mirada
fixa en l’horitzó, sense perdre mai de vista la
utopia. Són els instigadors d’una revolta tàcita,
infatigables defensors de les causes nobles,
aquelles que s’escriuen amb minúscula i lletra
menuda. No, no se senten excepcionals ni es
consideren millors que altres. No busquen
l’admiració ni tampoc la lloança de ningú, perquè,
senzillament, la seua recompensa és anar-se’n a
dormir cada nit amb la consciència tranquil·la. Són
subversius, irreverents i contumaços. Practiquen
diàriament la solidaritat i no necessiten viatjar
milers de quilòmetres per plantar cara a les
injustícies. Es mullen, prenen partit, mostren les
dents, trauen les urpes.

Pau Alabajos.
Una amable, una trista, una petita pàtria

domingo 22 de enero de 2012

Filosofías

sábado 21 de enero de 2012

Tres hores de manifestació, conclusió

València, 21 de gener de 2012

jueves 19 de enero de 2012

Echar

¡Fuera! ¡Vete! ¡Largo de aquí! ¡Sal! Esfúmate! ¡Desaparece! ¡Huye! ¡Adiós!
¿Ves lo que estoy haciendo?
Te estoy echando.
Terriblemente.
De menos.



miércoles 18 de enero de 2012

Me desexplico

No lo hago porque lo haría

domingo 8 de enero de 2012

La tonelada

El silencio, como la sal, es de una levedad sólo aparente: en realidad, si uno deja que el tiempo lo humedezca, empieza a pesar como una especie de yunque.

Guadalupe Nettel - "El cuerpo en que nací"

miércoles 28 de diciembre de 2011

Fácil que sería fácil

Es muy fácil. Parece muy fácil. Tiene que ser fácil. Si te concentras mucho y lo piensas, parece cuestión de chascar los dedos para cambiar a lo que sería mucho más fácil:

Que ayer te hubieras acostado un par de horas antes; que hubieras cogido la chaqueta porque hace frío; que dijeras en aquella conversación esa frase que en tu imaginación le deja KO.

Que no te comieras media barra de pan después de cenar;  que no dijeras esa palabra con la que arruinaste una conversación y un estado de ánimo; que hubieras parado a tiempo.

Sería mucho más fácil que hubieras ido al concierto que llevabas meses esperando; que se hubiera sentido, simplemente, como tú; que hubieras disparado la foto.

Que te hubieras olvidado; que te hubieras acordado; que te hubieras ido; que te hubieras quedado; que hubieras estado cinco minutos más; que lo hubieras dicho; que lo oyeras de su boca; que se te hubiera ocurrido; que no se hubiera abierto la caja de Pandora.

Sería tan absolutamente fácil que parece que mientras lo piensas tiene que existir un lugar paralelo donde has tomado todas las decisiones fáciles y la gente, simplemente, se dedica a estar bien.

Sería tan fácil que parece estúpido que no hayas acertado. Sería tan fácil que te sorprendes haciendo fuerza, pensando que es cuestión de un clic. Mierda... si haces fuerza, ya no es tan fácil.

En la foto: lo fácil que es parar


martes 27 de diciembre de 2011

La rebelión del disléxico

Érase una vez un diccionario disléxico que no conseguía ordenar sus ideas por orden alfabético porque era incapaz de recordar el abecedario. No solo eso: en su orden, a veces cambiante, entrópico, repetía letras a su antojo y se divertía ordenando sus palabras contenidas en un nuevo orden, el  palábrico. El abecedario era caótico, aleatorio, difícil de recordar, no tiene ningún sentido que la primera letra sea la A y la última la Z, ¿por qué? 

El orden palábrico era mucho mejor y el diccionario no tenía nada en contra de la repetición de contenidos o de repartir las palabras de cada letra en tantas veces como apareciera en una palabra.

"Wenceslao, el jovenzuelo murciélago hiede a kebab porque toca el xilófono del ayuntamiento". Ahí están contenidas todas las vocales y consonantes, ¿por qué utilizar el orden de un insípido alfabeto?
A veces también ponía las palabras al revés. Le gustaban mucho los palíndromos, se convertía en un diccionario capicúa. Qué diversión!

Era un diccionario caótico y poco práctico, y los lingüistas lo censuraban, pero a él la RAE no le gustaba tampoco. Sus diccionarios, RAEles, REALes, le miraban con desprecio, y lo que es peor en un diccionario... le insultaban!! Uno llegó incluso a decirle una expresión malsonante. 

Un día se hartó de las burlas y se quedó en blanco. Y en silencio. Así enseñó a la gente que lo consultaba a meditar, que no es otra cosa que olvidar las formas y dejar la mente en paz.

En la foto: el mismo silencio, pero en negro.